
Muchos hombres a partir de los 45 años experimentan cambios en sus relaciones íntimas y sexulaes con su pareja.
Un estudio demuestra que el 16% de los hombres con 60 años, un 23% a los 65 y 74 años y un 33% a los 75 años en adelantes presentaban problemas para alcanzar el clímax en sus relaciones sexuales. Los problemas pueden derivar en incontinencia urinaria y fecal, en problemas de erección, la intensidad en el orgasmo, disfunción réctil…
Encontrar una solución para estos problemas es posible, pero en primer lugar hay que entender por qué para aplicar las posibles soluciones. Sus causas son:
Envejecimiento
Cuando
el hombre va envejeciendo la capacidad de disfrutar del placer erótico no cambia. Lo que cambia es su cuerpo, las hormonas, la calidad en el funcionamiento genital y los orgasmos provocando una disminución de
la libido o de la respuesta sexual, a veces, no significa disfunción eréctil.
“Hay que adaptarse a estos cambios”. Como comenta el Dr. Julio Ortiz, Urólogo: “A medida que los hombres envejecen observan que su pene necesita más estimulación para que ocurra la eyaculación. Esto es normal, pero a menudo es desconcertante”.
También declara: “Con la edad también se debilita el suelo pélvico, cuyas contracciones desencadenan la eyaculación provocando que el semen gotee y los orgasmos causen poco placer. Existen unos ejercicios sencillos para el fortalecimiento de esta zona y lo más seguro recuperará la función sexual normal”.
Tradicionalmente, el tratamiento para la eyaculación precoz es el mismo para fortalecer el suelo pélvico y también el remedio para la disfunción eréctil que consiste en la práctica de
los ejercicios llamados Kegel.
La salud y los medicamentos
“Las enfermedades como diabetes, paraplejia, esclerosis múltiple… todos ellos trastornos neurológicos que dañan los nervios que se encargan de controlar el orgasmo producen dificultad para mantener relaciones sexuales plenas con la pareja. En estos casos es conveniente comentar las dificultades tu médico para prevenir y en algunos casos solucionarlos”. María Gutiérrez, geriatra.
Añade: “Está demostrado que la toma de medicamentos antidepresivos, para la ansiedad, para la presión arterial y analgésicos deterioran el desempeño de la función sexual. También el alcohol se encuentra asociado a la disfunción eréctil”.
Sentencia: “
La practica del sexo sano con la pareja mejora el sueño, disminuye el estrés, da felicidad, da fuerza… en general favorece la salud”.
Estrés emocional
“Si en tu relación de pareja no existe comunicación e intimidad sexual puede causar estrés emocional y experimentar enojo, temor, aptitudes demasiado rígidas…” Paloma, terapeuta sexual de 47 años.
“A partir de los 50 años para los hombres adquiere importancia el contexto, en otras palabras, el ambiente, el lugar, la forma y la manera de actuar. La solución se encuentra en la estimulación tanto erótica como manual, es decir, necesitan más caricias, más besos…”
“
La comunicación, el grado de intimidad, el cariño y la satisfacción personal están relacionados con el sexo. El sexo alimenta la intimidad, proporciona a que se mime y de cariño a la pareja. También la comunicación abierta entre ambos donde se comente lo que funciona o no, compartiendo lo que se piensa… mantiene una vida sexual excitante, haciendo viajes románticos, usando lencería sexy…”
Para una vida sana es importante la dieta y el ejercicio. Un cuerpo sano fomenta la vida sexual sana.
La ACtitud de complacer siempre
“El amor supone una actividad de dar y recibir placer, pero muchos hombres creen que su única responsabilidad es dar. En esto casos es probable que suja un problema, ya que se fija tanto en el erotismo y en las sensaciones de la pareja que se olvidan de su propio orgasmo y su eyaculación” afirma Susana Pérez terapeuta sexual.
“A estos hombres hay que decirles que también merecen satisfacción erótica y que tienen derecho a pedir el estímulo necesario que lo produce. Comunique a su pareja lo que le funciona y enséñela para que se lo haga, no tenga miedo”. “Todo dependerá de su disposición para abordar el asunto” concluye.
¡Sentirse joven es cuestión de actitud!
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