Están los que dicen orgullosos su "número" y después los que contestan: "Caramba, nunca lo hubera dicho. Yo habría pensado que tenías solamente ... (completa una edad, por lo menos, cinco años más joven)."
Para algunos decir su edad no es problema, sin embargo para otros es casi un insulto, considerando que la edad es como si le preguntaran por su sueldo o por su vida sexual, un tema del que no se debe tratar entre un público educado.
Y entonces también están los que como nosotros dan una respuesta – auque no tiene porque ser necesariamente correcta.
Nunca pensé que sería la clase de persona que mintiera sobre su edad. Pensé que cuando llegara a los 40, dejaría que mi pelo creciera libremente gris, que afloraran mis arrugas y mi edad fuera una cuestión pública.
Es entonces, no sé a que edad, cuando pensé, que después de todo, no dejaría que todo me colgara. No soy el tipo de personas que celebran su cumpleaños a lo grande, o el tipo de personas a quien sus seres queridos preparan una gran fiesta, por lo que tenía todas las oportunidades para esconder la edad que realmente tengo. Digamos que llegó un momento que ya los treintatantos eran demasiados años. Me di cuenta de que al mundo no le importaría tanto saber ese número. Y es entonces cuando comencé a mentir.
O no mentir, pero simplemente no decir. Cuando me preguntaban mi edad, yo confesaba que no confesaba nunca mi edad y que ese no era el momento para empezar a hacerlo.Mi hijo me sugirió que, con cada cumpleaños, restara en vez de sumar años. Me encantaba la idea de rejuvenecer cada año - por lo menos hasta llegar a la pubertad de nuevo – sin embargo, terminé evitando el tema de la edad completamente. ¿Es realmente tan distinto tener 58 en lugar de 64? Cada número, lleva su propia carga.
En el mundo del trabajo, la opinión de la edad puede ser particularmente un gran peso, aumentando la presión y oscureciendo tu “número”. Si estás dondequiera fuera de la zona de oro, entre los 31 a 39 años, la gente tiende a verte o, demasiado joven o demasiado viejo, inexperto o con excesiva experiencia.
Para las mujeres, incluso la zona de oro no es tan de oro. Cuando realmente estaba en mis 30s, mi mente estaba en todo menos en el trabajo. Ésos eran los años en los que estaba creando hogar, teniendo bebés y construyendo una vida. Para las mujeres, su edad esta unida al tiempo que llevas casada, las edades de tus hijos, si tienes o no tienes hijos-nietos y todo esto, mezclado con lo que la gente piensa que eres y que debes ser.
Ése es realmente el problema, ¿no crees? – no es la edad lo que importa, pero resulta muy incómodo cuando se convierte en un criterio por el cual la gente te mide. La gente enseguida lo utiliza para medir como te conservas, lo que has logrado, lo sano que estás y que más se puede esperar de ti antes de unirte al mundo celestial.
No deseo decir mi edad porque no quisiera que mi vida fuera juzgada por el horario de otras personas. Si deseo casarme a los 19 o tener un bebé a los 44, o si decido volver a la escuela a los 58 o seguir trabajando a los 84, es algo que sólo me atañe a mí y a nadie más que a mí. Si me doy cuenta de que ya no era como antes, no quiero que nadie me diga que debo ir más despacio.
Eso es lo que he aprendido: La única manera de romper la energía del número es darle la vuelta a su sonido. Escoge una edad, una edad cualquiera, no recortes tu edad en uno o dos años, reclama tener 17 o 29 años y cuenta lo nervioso que estás por cumplir próximamente los 30. O admite tener realmente 108 – y deja que te cuenten que aparentas 95.
Pero siempre están los que continúan presionando. A ellos, sugiero que les digas que no piensas que los números sean importantes. Pero como parece que para ellos si lo es, a lo mejor quisieran decirte cuánto dinero tienen en el banco o lo que pesaron esta misma mañana.
| Compártelo: | |
|
¡Sentirse joven es cuestión de actitud!
Para añadir un comentario, por favor inicia la sesión. |
| < Prev | Next > |
|---|






El curso online de atención sociosanitaria a personas en el domicilio es imprescindible en la actualidad para atender a la población dependiente, con una formación específica y acorde con sus necesidades.
Este taller es presencial y trata de enseñar estrategias eficientes y habilidades para alcanzar los objetivos deseados a todos los niveles y satisfacer las aspiraciones vitales, logrando el éxito profesional y personal con libertad de elección.