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Señales de alarma para detectar la dependencia

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detectarladependencia-portadaLa dependencia no es una cuestión de edad ni de salud. Se trata de dolorosas dificultades a las que ha de enfrentarse la persona y su entorno.

Amalia, psicopedagoga geriátrica, afirma: “Puedes tener 16 años y ser dependiente u 80 años y no serlo. Independientemente de la edad, la dependencia es el impedimento de una persona para valerse por si misma en la vida cotidiana".

La dependencia, generalmente, sobreviene cuando existe uno o varios problemas de salud previos.

“Para los mayores de 50 años, ésta supone un obstáculo para disfrutar de un buen nivel de calidad de vida, un serio problema para su entorno y, sobre todo, un reto para las instituciones”, comenta Aurelio médico geriátrico.

Generalmente, la asociamos con el esperado declive físico que experimentamos con la edad. Aunque ésta aumenta con los años, la dependencia no debe relacionarse con el envejecimiento.

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Aurelio añade: "Es necesario detectar y distinguir el tipo de dependencia en etapas tempranas, para mejorar la calidad de vida de las personas mayores y su entorno y evitar el padecimiento crónico, minimizando el grado de incapacidad derivado”.

Éste continua diciendo: “Las personas mayores que son dependientes tienen en común que necesitan de otras para realizar las actividades de la vida cotidiana, pero estas personas mayores dependientes se diferencian entre si por el grado de dependencia que presentan".

Existen ayudas que "van desde una mínima asistencia para acompañarles al médico, a una atención más amplia y constante como ayudarles a su higiene personal o darles de comer”, explica Aurelio.

Señales de alerta en personas mayores:

Según Juan José médico geriátrico, se distinguen varias señales: “aparecen bruscamente como una caída, pero las más difíciles de apreciar son las dificultades aisladas a las que no les damos importancia achacándolas a la edad".

Su aparición es paulatina como:

  • Pérdida de la vista o el oído. En estas ocasiones, son difíciles de medir y  percibir no sólo para la persona sino también para la familia.
  • Confusión, deterioro cognitivo adicional, efectos de sedación, toxicidad cardiaca o hipotensión por el consumo de fármacos y/o interacciones farmacológicos no deseados.
  • La comunicación va perdiendo sentido, coherencia y eficacia, conversaciones imposibles, incapaces de expresar sus necesidades o de cuidarse.
  • Incapacidad para el recuerdo: lo que va limitando la capacidad intelectual.
  • No sentirse capaz de aprender a…
  • Despistes y demandas de compañía son señales que alertan de dependencia afectiva. En estos casos deben entenderse como llamadas de atención ya que sus amigos o/y cónyuge van desapareciendo y el temor a la soledad, les puede incluso hacer pensar: "¿cuándo a mí?".
  • Despreocupación por la alimentación o reticencia a la hora de prepararse la comida, falta de horarios, falta alimentación equilibrada, despreocupación por su salud y satisfacción.
  • Comportamientos peligrosos como dejarse el fuego de la lumbre encendido, no tomar las pastillas…
  • Caídas frecuentes unido a la falta de atención y otras capacidades mentales.
  • Desinterés por las cosas y personas como no prestar atención en las fechas importantes como aniversarios, cumpleaños, visitas…
  • Enfados sin fundamentos, abatimientos repentinos, nerviosismo inhabitual, angustias injustificadas… Nos pueden alertar de conflictos de comportamiento.
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  • Presentar achaques continuados como resfriados que no se curan combinados con problemas de audición, dolores recurrentes, vértigos…
  • Confundir a personas o reconocimientos familiares anormales, como pensar que su hija es su madre…
  • Confundir las estaciones del año, no saber que momento del día se encuentra y en que lugar.
  • El aseo es escaso o se realiza mal. O se olvida de hacerlo.
  • Cuando se aprecia una forma inadecuada de vestirse o no puede ponerse los zapatos, las medias o calcetines….
  • Dificultad al subir escaleras o bajarlas”.
Concluye Juan José: “En otras palabras, cada uno puede calcular la pérdida de autonomía de una persona, analizando ciertas actividades de acuerdo a sus capacidades físicas y/o psicológicas como la coherencia, orientación, aseo personal, alimentación, cocina, limpieza de la casa, transporte…”

¡Renovarse es cuestion de ACtitud!
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