Christina Rosenvinge, un caso sin resolver
¿Por qué la presencia de Christina Rosenvinge es cada dÃa más relevante en el panorama discográfico nacional tras más 20 años de carrera? Algo debe estar haciendo bien.
La cantautora hispano-danesa volvió a elegir a su público madrileño para ofrecer un concierto acústico muy especial en la sala Neu!Club (Galileo Galilei), contando con la colaboración de Raúl Fernández de Refree (guitarras y piano) y Aurora Aroca (cello y piano).
A punto de estrenar su nuevo proyecto denominado Un Caso Sin Resolver, un gran recopilatorio formado por 4 CDs y un DVD en el que repasa toda su carrera reinterpretando algunos de sus clásicos y versiones escogidas por ella, como el "Hallelujah" de Leonard Cohen, era de esperar que Christina nos brindara en esta ocasión la oportunidad de escuchar en directo aquellas canciones que no interpretaba desde hace años y tenÃa ya algo olvidadas, además de alguna que otra sorpresa.
En el momento que sonaron los primeros acordes de "Alguien que cuide de mi" o "Mil pedazos", ambos temas extraÃdos de su primer disco en solitario Que Me Parta Un Rayo, pudimos recordar las razones por las que caÃmos en las redes de esta poetisa madrileña a principios de los años 90.
Sin destacar precisamente por una excepcional voz o por su destreza con la guitarra, Christina brilla en las distancias cortas y es una gran "storyteller". Sabe contar historias y conecta excepcionalmente con su público, mayoritariamente masculino.
Prueba de ello, fueron dos de las canciones con las que cerró el concierto, ambas extraÃdas de su último álbum La Joven Dolores, "Jorge y Yo" dedicada a su hermano y la desgarradora "Canción del Eco", inspirada en el libro La Metamorfosis de Ovidio que cuenta la terrible historia de una ninfa cantarina .
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